martes, 21 de febrero de 2012

DEL 15M A LA PRIMAVERA VALENCIANA. HACIA EL TERCER ESCENARIO




Nueve meses han transcurrido desde el 15 de Mayo de 2011, fecha en la que, pocos días antes de las Elecciones Municipales y Autonómicas en España, se produjo una concentración en la Puerta del Sol que desembocó en la famosa acampada que fagocitó todo el movimiento, extendiéndose por barrios y ciudades de toda España. 

Desde entonces y hasta la fecha muchas cosas han cambiado. El contexto de crisis de mayo del año pasado, con una exponencial destrucción de empleo y el afloramiento de casos de corrupción vinculados al urbanismo, con la proliferación de los horribles embargos y desahucios y la pérdida de expectativas de los jóvenes ante un futuro cada vez más negro, llevó a este movimiento a poner como bandera una serie de reivindicaciones, de carácter nacional, que tenían como objeto regenerar la vida democrática española. Sentar las bases para llevar a cabo una segunda transición política sobre los siguientes pilares:


- Limitación de las asignaciones económicas y privilegios de los cargos públicos. Incapacitación permanente de los condenados por corrupción para volver a presentarse a unas elecciones.
- Modificación de la Ley Electoral. De manera que se garantice la representatividad y proporcionalidad.
- Profundización en los mecanismos que permitan a la ciudadanía ejercer la democracia directa. Simplificar los mecanismos para la presentación de iniciativas legislativas populares.
- Imposición de la consulta popular obligatoria y vinculante para la elaboración y aprobación de los presupuestos municipales, autonómicos y estatales.
- Modificación y creación de mecanismos de control que aseguren la estricta separación de los poderes públicos. Asegurar la absoluta independencia del poder judicial.
- Consideración como bienes de utilidad pública los servicios de primera necesidad para la ciudadanía como energía, redes de comunicación, alimentación, transportes y banca. Prohibición por tanto de los monopolios y oligopolios privados en suministro de estos bienes.
- Derecho al trabajo digno, estable y de calidad. Prohibición de los EREs en empresas con beneficios. Derecho de toda la ciudadanía a prestaciones sociales públicas que aseguren una vida digna.
- Establecimiento de mecanismos ciudadanos de control de la gestión pública que eviten la corrupción política. 
- Establecimiento de un sistema fiscal progresivo. Establecimiento a nivel global de un impuesto a grandes fortunas y a las transacciones financieras especulativas. 
- Control ciudadano de las prácticas de las entidades bancarias. Prohibición de las cláusulas abusivas en particular respecto de las hipotecas.

En todo este tiempo, el movimiento 15M ha obviado, de un modo consciente, una serie de acontecimientos que sucedían en su entorno y, si cabe, de mayor gravedad que el propio déficit democrático de nuestras instituciones, como la Guerra de Libia (con cerca de 100.000 muertos) y la creciente beligerancia internacional hacia Siria e Irán. 

Sin embargo, desde el otoño pasado, los ciudadanos de este país ha comenzado a padecer las consecuencias reales de la crisis, la verdadera cara de una estafa originada por banqueros y especuladores, a lomos de políticos corruptos que han malgastado todo lo que había en las cajas de recaudación y, lo que es peor, lo que no había también, dejando niveles de deuda altísimos que hacen urgente que, según el modelo económico vigente, en aras de la reducción del déficit el nuevo Gobierno, y en consonancia con el gobierno saliente que ya inició estas reformas, haya que recortar gasto público, refinanciar a los banqueros y privar de derechos sociales y laborales a los trabajadores y ciudadanos. Tras la aprobación de la Reforma Laboral y tras meses de una ambigüedad irresponsable por parte de los grandes Sindicatos, el pasado 19 de febrero pareció verse algo de luz a una perspectiva de Huelga General o de movilizaciones masivas, que entran en el presupuesto del nuevo Gobierno, tanto como los Gases adquiridos para reprimir todo tipo de concentraciones. Si los españoles no se movilizan frente a esto, habrá que asumir que no merecemos la pena, que solo servimos para sentarnos frente al televisor y defender la honestidad de nuestros deportistas

Entonces, y como si de una protesta minoritaria más se tratara, surgió la denominada primavera valenciana. Unos alumnos de instituto protestan porque su Comunidad Autónoma ha decidido recortar en la calefacción de sus aulas y pasan frío. Cortan una calle y, de repente, la policía decide poner el segundo poste simbólico de la represión de las protestas. El primero había sido contra el 15M durante las jornadas del JMJ y en Plaza Cataluña para garantizar la adecuada celebración del título conquistado por el Qatar Foundation F. C. Barcelona. Se agredió a menores de edad y, con ello, se prendió la mecha. 

Nueve meses después, nadie del movimiento 15M puede aspirar a la regeneración democrática de este país. Todo ha caído, incluso lo malo que ya estaba y se quería combatir. Y todo ha caído porque todo es mucho peor. En este tiempo, la reducción de derechos de los trabajadores y de ciudadanos ha sido histórica y, contra ella, desde la calefacción de un instituto hasta las grandes movilizaciones, los ciudadanos van a seguir manifestándose. Los golpes de la policía no han causado aún, afortunadamente, heridos de la suficiente gravedad como para que todo estalle como la pólvora. La policía y el gobierno miran a Grecia y no quieren consentir que pase algo parecido. Muchos manifestante también, pero no todos. Sigue existiendo una falta de solidaridad evidente. Es mi humilde opinión, pero después de que las porras accedieran a los institutos públicos, el resto de alumnos de todo el país tenía que haber promovido una paralización total de la actividad en las aulas, trasladándolo igualmente a las Universidades. Hay barreras que no se pueden pasar, porque son básicas y remiten al Franquismo más absoluto, y se están pasando.

Cualquier post sobre la primavera valenciana, segundo escenario de la protesta en las calles desde el inicio de la crisis, puede quedar obsoleto en cuestión de horas o días. Sin embargo, yo desearía un tercer escenario, y desearía que llegara muy pronto. Ese en el que, en modo autodefensa porque es lo toca, y dado que por ahora solo podemos aspirar a recuperar lo que teníamos, se conjuguen las reivindicaciones idealistas del 15M, con las acciones solidarias con todos aquellos sectores gravemente perjudicados (estudiantes, profesores, parados, embargados por bancos, etc.) y, a pesar de las diferencias lógicas, con un ideario que tenga como trasfondo cuestiones básicas a nivel internacional, donde a costa de la crisis se desarrollan a placer numerosísimas injusticias, que pongan freno o traigan de vuelta el famoso lema que fue capaz de agruparnos en su momento. El No a la Guerra, a ninguna guerra. 

Tal y como acababa un post anterior que titulé "Articular la indignación" (http://elblogderaskolnikov.blogspot.com/2011/12/articular-la-indignacion.html), y en la misma línea, "Hemos ganado la estética y la capacidad de movilización, a veces a base de unas redes muy caldeadas que se retroalimentan dando ánimos (...). sin embargo, debemos asumir que bailamos en su circo, que nos comunicamos con sus redes, que las censuran cuando quieren, que sus medios se disfrazan de progres para darnos temas de conversación, y que si se aburren nos miran por curiosidad, pero que por ahora, solo les resultamos divertidos". 

Tal vez haya llegado el momento de dejar de serlo. 








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