lunes, 28 de mayo de 2012

¿HABLAMOS DE VIOLENCIA?









Vivimos rodeados de tabúes estéticos, prefabricados, que contribuyen de una manera eficiente al control social. Esto sucede, por ejemplo, con la violencia. 


España es un país muy tolerante con determinado tipo de violencia. Yo diría que asquerosa e inexplicablemente tolerante con, por ejemplo, la violencia de uno contra sí mismo (el suicido se cobra más de 3.000 muertos al año); la violencia contra los animales (una de sus vertientes, la de los toros, se exhibe, protege y financia con dinero público, de ese que no queda); o la violencia que ejercen instituciones supranacionales en las que participamos democráticamente como la OTAN (que asesina día sí y día también a inocentes en sus zonas de conflicto, siendo nuestra bandera una de las marcas que presumen de ello). Somos tolerantes con Gobiernos que se enriquecen vendiendo minas antipersona, somos tolerantes con la violencia entre jugadores de un partido de fútbol; somos tolerantes con la violencia verbal en determinados programas de televisión; etc.


¿Qué violencia no toleramos? Exactamente esa a la que determinados gobiernos o poderes se empeñan en dar una relevancia que no se corresponde con la realidad, que supera con creces su dimensión real, pero que les sirve para mantener a los ciudadanos en un permanente debate social que les desconecta de lo importante. Así, somos, por ejemplo, capaces de hablar de los grandes problemas que genera la delincuencia juvenil entre bandas latinas, que han generado una decena de muertes en toda su historia (algo irrisorio a nivel policial puesto en la balanza de otros tipos de violencia) porque así se mantiene un debate permanente sobre inmigración y crimen, que interesa a los sectores más conservadores. 


¿Y la violencia política? El poder, para ella, escogió una figura mayor, con el objeto de que no se produjeran fisuras en el discurso. El terrorismo es, dicen, lo más grave que puede ocurrirle a una sociedad. Y de ese discurso se han impregnado todos, los de derechas y los de izquierdas, de tal modo que cuando se quiere agravar un hecho, se acude directamente a este término. Por ejemplo, denominamos terrorismo machista en vez de violencia machista para atribuir un mayor componente de peligrosidad.Y eso produce errores a menudo graves en la concepción del problema.    


España, tras la Dictadura, ha tenido al GRAPO, el Terrorismo de Estado en distintas formas y fases, y a ETA que, en su afán asesino, ha ido reduciendo tozudamente el umbral de de la tolerancia hacia la expresión violencia de ideas con una finalidad política. Sí, por supuesto que hay quien ha rentabilizado enormemente esa violencia, pero sobre que ha sido violencia, que ha sido indiscriminada en ocasiones, y que se llama terrorismo no debería de quedar duda posible. En 2004, un atentado de células vinculadas a Al Qaeda mató, literalmente, ese umbral de tolerancia al terrorismo, dejando desde entonces a ETA sin argumentos para proseguir con la infame metodología que venía practicando. 


En España, hoy, solo se ejerce un tipo determinado de violencia colectiva: la económica. Con ella, el poder ha escogido atacar con todas sus armas, porque a la vez que priva de derechos sociales, criminaliza al que protesta contra los mismos. Y el poder, en este país, está deseando que haya cierto nivel de violencia controlada para seguir supervisando los temas de conversación y manejando los tiempos de esas protestas. En este sentido, la ingenuidad del 15M es flagrante. Basta con ponerles horarios para que los incumplan. Basta con que los incumplan, para que haya que desalojarles, haya enfrentamientos, y se entre en una dinámica de acción-reacción tan débil, tan intrascendente, que no pone en problemas no solo al Estado, sino tampoco a los policías que se extralimitan. Esta es y ha sido la tónica de este movimiento desde el 15 de Mayo de 2011. Un juego en el que, públicamente, el poder sale beneficiado.


Vivimos en tiempos en los que un policía empuña y amenaza con un arma, efectuando disparos al aire, para "enfrentarse" a un individuo "armado" (como dice la prensa) con una zapatilla, y menos de veinticuatro horas después tiene a la alcaldesa de Madrid mostrando explícitamente todo su respaldo a la actuación, sin ni siquiera haber efectuado una investigación interna. Vivimos en tiempos en los que son legales las "Amnistías Fiscales" para defraudadores, mientras que se desplazan decenas de policías y un helicóptero para garantizar el desahucio de una madre y su niño de 4 años. Los grupos ciudadanos que protestan contra esto lo hacen pacíficamente, y cualquier enfrentamiento solo sirve para jugar al despiste y favorecer nuevas medidas de violencia económica. Basta un dato. Con lo que ha llovido desde el inicio de la crisis, el único coche de la policía que ha ardido en Madrid fue en la previa de un partido de fútbol del Rayo Vallecano contra el Betis, cuando ambos equipos jugaban en Segunda División.

Hace un decenio, los denominados Black Bocs (Bloque Negro) pusieron en tremendas dificultades a la Policía en numerosas ciudades europeas. Los poderosos, sin que sirva de precedentes, tuvieron que anular sus agendas para garantizar su seguridad. Allá donde había una reunión del FMI o del Banco Mundial, miles de jóvenes, con este Bloque Negro dentro de ellos, protestaban y trataban de romper el cerco de protección de quienes desprotegían los derechos de los ciudadanos del mundo para salvaguardar sus intereses. Pero eso pasó, la policía aprendió esa lección, se especializó, añadió el concepto anti-sistema en sus Instrucciones de Seguridad y, cuando un movimiento cuasi espontáneo llenó las calles de España en mayo de 2011, todo quedó en nada. Para que haya un mínimo de violencia dentro de las concentraciones vinculadas al 15M, tienen que aparecer infiltrados que las provoquen. 



España tiene miedo a hablar de violencia. Por eso, quienes defienden esta estafa manifiesta, aluden a los violentos en cualquier concentración que se produzca, recordando a la aletargada y desencantada opinión pública, que detrás de los chicos del 15M hay grupos anti sistema peligrosos que preparan acciones violentas que, de producirse, finalmente son materializadas por la propia policía. Así, fácilmente, se consigue que gente que comparte inquietudes con este movimiento, se desligue de él. Se divide, como toda la vida, para ganar la batalla. Aunque en el fondo no hay nada más triste que ganar a alguien que no se defiende siquiera.


¿Qué ocurriría si en la España de hoy surgiera un grupo, o varios, que desarrollaran violencia contra las instituciones? ¿Cómo reaccionaríamos nosotros, vosotros, ellos, da igual, ante un acto de violencia con consecuencias graves? Rápidamente, los partidos políticos afines a esas ideas se desmarcarían, hablaríamos de terrorismo, y las protestas perderían apoyo popular. El poder posee toda la prensa. Como recordaba un amigo en Twitter hoy, La Razón y La Sexta tienen el mismo propietario que a unos les vende camisetas estampadas del Che Guevara y a otros de un cocodrilo o una banderola de España. Es pura mercancía, temas de conversación, para prefabricar la indignación o la adhesión al sistema, para conmover sentimiento patriótico entorno a Gibraltar, o entorno a que la iglesia pague el IBI. Da igual. El plato de cena, carne o pescado, es siempre el mismo y lo rentabilizan siempre los mismos. Es terreno vetado.      


No somos Grecia, dicen los poderosos. Allí, la violencia, que siempre es algo negativo, ha tenido un efecto positivo. Ha despertado a parte de la población, les ha llevado a darse cuenta de que no es tan fácil hablar de un desahucio o del suicido de un anciano, como de Gran Hermano o de Eurovisión. Allí, parte de la población comprendió que si la gente se echaba a la calle y asumía ese riesgo, es porque realmente estaba sucediendo algo grave. Y hubo elecciones y el bipartidismo sufrió tanto, que habrá nuevas elecciones. Y el vuelco será mayor. Y con esto no quiero inferir que la violencia sea el único factor que ha llevado a ese vuelco electoral, pero que los enfrentamientos han tenido un efecto sobre la población es evidente. España, estando en una situación similar a Grecia, no es Grecia. Y ese es el discurso que nos repetirán a la saciedad. Las razones son claras. Esa creciente concienciación ciudadana, en la que parte de ella se expresa de forma violenta, pone en verdaderos aprietos a los poderosos, que ven que pueden perder sus privilegios. 


Siempre es incómodo hablar de violencia. A uno pueden acusarle de no ser demócrata. Pero llamen democracia a lo que no lo es y llamen violento a quien no lo es. Los ciudadanos ya son receptores de violencia. Tal vez un día, ya en frío, les empiezan a doler los golpes recibidos. Y tal vez les tumbe el dolor. Y tal vez no. 


    

6 comentarios:

  1. Buenas, muchas gracias por este post. La verdad es que llevo unos días dándole vueltas a este tema de la legitimidad de según qué formas de lucha. Bueno pues, honestamente, estoy hecha un lio. Creo que no es el momento, creo que el quid de la cuestión lo expresas perfectamente en tu texto "Esa creciente concienciación ciudadana, en la que parte de ella se expresa de forma violenta, pone en verdaderos aprietos a los poderosos, que ven que pueden perder sus privilegios." Si no existe "la concienciación" no puede producirse la respuesta (violenta o no). Y está claro que la respuesta violenta en una sociedad con un nivel de concienciación bajo (o de manipulación alto o de ambas cuestiones) no lleva más que a la deslegitimación de los fines utilizando el medio. La cuestión es...¿qué formas de lucha nos quedan? ¿cuándo es el momento de cambiar la estrategia? Sinceramente, no lo sé y la sensación de impotencia y de dedicarnos a hacer batucadas me está empezando a enervar.

    Un saludo
    Ana

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    1. Te agradezco mucho tu comentario, Ana. Creo que pensamos igual. Formas de lucha contra el poder eficaces hay tres: la violenta (la que nadie quiere); la violentamente pacífica (resistencia pasiva y desobediencia civil llevada al extremo, que genera grandes dificultades al sistema); y el voto (cambiar desde dentro, participando en el juego pero revirtiendo los resultados).

      Grecia ha tenido conatos de la primera y, sin embargo, finalmente es la tercera, con los sondeos sobre una posible victoria de Syriza, la que puede abrir nuevas expectativas.

      España no está preparada para ninguna de ellas. La violencia crearía problemas pero desuniría lo ya de por sí escasamente unido que está ese extraño colectivo que formamos. Estamos a años luz de la segunda, porque esta la desarrollan pueblos con fuerte sentimiento de solidaridad y de concienciación (a menudo religiosa). Revertir la situación dando un golpe al bipartidismo en las urnas es complicado porque para eso tienen unos medios y una Ley electoral que les cuida bien, y porque el año pasado ha sido electoral y, salvo algunos repuntes, incomprensiblemente para mí, los grandes hacedores del 15M y derivados apostaron de un modo u otro por la abstención. El "No nos representan" fue, el 20N, una auténtica pedrada contra nuestros derechos.

      Hablas de batucadas. Pues sí, batucadas, meditación y biodanzas. Falta mucha memoria, más humildad y formación, y más empatía, porque desafortunadamente son más los que se movilizan que tienen una situación cómoda (aunque no tengan el trabajo de su vida, o ni siquiera trabajo, pero sí un soporte familiar que les sustenta) que los que de verdad se están quedando en la calle con todo esto. Y eso es desolador.

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    2. una batukada ininterrumpida acabo con el gobierno de Islandia. Se turnaban y estubieron tocando las 24 horas del dia, hasta que el gobierno dimitio.. Es mucho mas facil, mantener una batucada ininterrumpidamente, a pesar del acoso policial, que una asamblea ininterrumpida.. Por ejemplo, el 12M en SOL, en madrid, hubo una batucada, se corto, para hacer una asamblea, y como no era viable, por las horas y el cansancio, la gente pedo contando sus movidas, etc, pues se corto tambien, y la gente se puso a dormir, y la policia cargo, y paso lo que paso.. ¿Que habria pasado si la policia quiere cargar y la gente esta de batukada? ( ¿acaso es "resistencia a la autoridad", tocar un tambor o lo que sea?> "yo no oi tu orden" etc) Si la policia disuelve una batukada se puede formar de nuevo en segundos.. no es la batucada, sino lo que representa: el cabreo de la gente y que no van a dejar de tocar hasta que se vayan.. Es como una cacerolada pero tambien mas facil de mantener 24horas ininterrumpidamente que una cacerolada...

      Yo no despreciaria lo que se puede conseguir con una batucada, con una cacerolada continuada.. y mucho mas si se consiguiese que la oyesen desde el Congreso (por ejemplo, tocando desde la plaza de Neptuno.. o en Sevilla, o en los dos sitios a la vez, mejor aun ..etc) (Representa el cabreo, el cabreo no entiende de horarios, o de nada: 24h ininterrumpidamente...) Lo de Bankia ha cabreado a mucha gente:

      http://blogs.elpais.com/la-voz-de-inaki/2012/05/los-disfraces-de-la-mentira.html
      http://youtu.be/0EW4h99m0GE
      (La gente esta cabradisima, imaginate lo que estaran pensando toda esa gente que nos quejamos que no se mobilizan o que no protestan..)

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  2. La gente "normal" esta muy cabreada. Es el momento de hacer algo parecido a lo que los islandeses hicieron: presion constante sobre el gobierno hasta que se vayan, caigan, o convoquen elecciones...etc.

    El 15M es un acierto, pero, la presion constante me parece mas algo como lo de la batukada islandesa. Una batukada crea esa continuidad, se puede deshacer y rehacer en minutos o segundos, puede haber turnos, lo que importa es la constancia, lo que representa, el cabro de la gente, hacerselo saber a los diputados del Congreso, no se trata de llenar Sol todos los dias que tiene mas merito, es verdad, pero... Ademas, duirante la batukada se pueden hacer otras cosas a la vez (incluso llenar la plaza de Sol todos los dias)sin hacerles callar, claro... vamos, como lo hicieron los islandeses. En el 15M, el año pasado, en Sol, habia asambleas discutiendo modificaciones de la Constitucion.. y ahora, un año despues que?!!!!

    Sin embargo, los Islandeses se pusieron como objetivo derrocar al gobierno, por engañarles y por ser complice de los corruptos y del sistema financiero que habia creado la crisis. Y ahora, un año despues que? pues cambio el gobierno, nacionalizaron los bancos, y una comision formada por ciudadanos escogidos por el parlamento (elegido de nuevo) estan discutiendo las reformas de la Constitucion, que seran aprovadas o rechazadas en referendum... !!!

    Tanto el 15M como las protestas islandesas fueron o son protestas noviolentas, y ambas sufrieron las cargas policiales, (en Islandia muy duras al principio, despues la policia estaba del lado de los manifestantes).

    Lo de Bankia lo cambia todo, porque evidencia, esclarece, para muchas personas "normales" que en realidad es una estafa (lo que vienen denunciando los del 15M desde el principio), esta crisis, que les estan robando, que son unos chorizos, unos corruptos, unos mafiosos, y que el gobierno es complice, sino parte del origen del problema (el agujero en las Cajas del PP)..

    "bbbb"
    "@btxcgnbv"

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  3. Lo de los 23 mil millones de dinero publico para tapar el agujero de BANKIA, es como lo de las subvenciones de la ley de dependencia.. Pero en este caso son subvenciones para los ricos:(cont) http://tl.gd/hjckhf


    Florentino Pérez sólo pagó 49€ en su declaración de 2009 (casi le sale a devolver) http://bit.ly/KlkBbj

    "bbbb"
    "@btxcgnbv"

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  4. ¿Sabes esa frase de "tan bueno que parece tonto"? Pues es real.
    Estoy cansado de gente que quiere una revolución, pero que no ensucie, que sea tranquilita, y en la que te regalen flores y te abraces a la policia en gesto de fraternidad indisoluble.
    Estoy cansado de que mis hijos y mis conocidos pasen necesidades, porque si cojo a un cabrón de político que ha robado millones y le doy una ostia, soy un terrorista y un radical.
    Pero lo que más me jode, no es eso. Lo que más me jode es que mis propios acusadores son quienes debiesen ser mis compañeros. El pueblo.

    Lo siento amigo por ensuciar el blog (una preciosidad de contenidos) con semejante brote de violencia. Pero si no lo digo reviento. Estoy cansado de callar y aguantar. Cansado de que te llamen perroflauta y te sientas orgulloso. Cansado de esperar...
    La paciencia tiene un límite. Y la mia se termina a pasos agigantados. El día que empuñe un arma, no preguntaré a ninguna asamblea, no tocaré ninguna batucada... el día que empuñe un arma, solo pensaré en los mios.

    Gracias por soportar mis neuras, pero ya no aguanto más.

    Un saludo, y por favor, sigue escribiendo de un modo tan certero y directo. Muchos lo agradecemos.

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